Familias de acogida para au pair ¿cómo hacerlo bien?

familias de acogida

Uno de los puntos clave de una estancia como Au Pair lo configuran las familias de acogida. Se trata de una mutua y recíproca elección entre ambos pero que es vital para el correcto funcionamiento del trabajo y la convivencia.

Las familias de acogida están formadas, por lo general, por varios hijos menores de 16 años que desean que el Au Pair se haga cargo de ellos durante un tiempo, además de colaborar en algunas labores domésticas de pequeño calado, sin considerar en ningún momento al Au Pair como un empleado del hogar, sino como un miembro más de la familia, que le dará alojamiento y comida gratis y una pequeña asignación económica para sus gastos.

Las familias de acogida deben procurar en todo momento que el Au Pair se integre, y para ello le ofrecerán toda su hospitalidad y le ayudarán a conocer la ciudad, a mejorar sus conocimientos de idioma. Entre ellos, si todo va bien, se establecen lazos fuertes de cariño que, por lo general, ya serán para siempre.

Las familias de acogida, un nuevo hogar

Del otro lado, las propias familia de acogida también son quienes criban para elegir al Au Pair idóneo para que se ocupe de sus hijos. No es fácil para ellos, tampoco, puesto que dejarán a sus pequeños con una desconocido (al comienzo) pero se trata de experiencias siempre gratificantes para ambos casos.

El Au Pair vivirá en casa de su nueva familia temporal y deberá adaptarse a sus costumbres y formas de vida. No deberá cuestionar las cosas y siempre deberá comportarse con educación y respeto hacia lo que le rodea, que probablemente sea totalmente diferente a lo que ha vivido hasta el momento. De ahí la riqueza de la experiencia.

El crecimiento personal será mutuo y recíproco, pues ambas partes conocerán la nueva cultura del otro, un idioma nuevo, comida diferente, en definitiva, vivirán en un “nuevo” hogar que estará lleno de valores e integración.

Es muy importante la comunicación entre el Au Pair y las familias de acogida, pues de su falta pueden surgir pequeños conflictos. En el momento en el que pueda haber alguna duda, respecto a las formas de vida, el reparto de tareas, los horarios, lo que cada uno considera necesario en la educación de los niños o las responsabilidades, siempre hay que preguntar y, siempre, dialogar. Cada uno tendrá sus propias expectativas y se debe llegar siempre a un punto de común entendimiento.

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